La mayor parte de la semana de una empresa se dedica a capturar valor.
Atender clientes, facturar, desarrollar, arreglar algo que no funciona.
Es necesario.
Crear valor es otra cosa.
Crear un producto nuevo, un mercado nuevo, una herramienta que cambia la forma de trabajar del equipo.
Estas tareas siempre llevan las de perder frente a las tareas del día a día.
No puedes superar la urgencia a base de disciplina.
Pero la puedes presupuestar.
Decide, por adelantado, que una parte fija de tu esfuerzo irá a crear el valor que capturarás el año que viene.
Un diez por ciento, cada semana.
Elige un número.
Defiéndelo como si fuera una fecha límite para una entrega de un cliente.
